NM1. LITERATURA 2.0


Toda vez que interactuamos como hablantes, es decir, cada vez que hablamos lo hacemos con diferentes intenciones, lo mismo ocurre con la literatura, cada vez que nos enfrentamos a una obra literaria podemos darnos cuenta que cada una de ellas posee distintos propósitos o funciones. A continuación revisaremos cuáles son las funciones que puede poseer una obra literaria.

I. Funciones de la literatura.

1) Función estética.

La obra está hecha para que los lectores disfruten con ella. El escritor desea que se entretengan o emocionen con lo que él ha escrito. Se centra en el objeto artístico y sus aspectos formales, como el lenguaje, para producir deleite en los lectores por su belleza creativa.
2) Función educativa o moralizante.
En este caso, la obra literaria está al servicio de la enseñanza, entregando mensajes moralizantes que intentan regir las costumbres y/o comportamientos de los lectores a través de sus relatos.
3) Función cognoscitiva.
Según esta función, la obra literaria aporta conocimientos de la realidad que describe, por ejemplo, visiones de mundo, costumbres, épocas, etc pero sin el propósito de moralizar a los lectores, sino que permite comprender mejor el mundo.
4) Función social.
La obra literaria puede dar cuenta, también, de determinadas realidades sociales de un momento histórico. En algunas existe un mensaje ideológico evidente respecto de conflictos o problemas, dejando de lado la ambigüedad que las caracteriza. Es posible que el autor pretenda modificar el pensamiento o actitud del lector para acercarlo a una tesis.
5) Función de Evasión.
La obra se concibe como una forma de escapar de la realidad cuando esta resulta desagradable o desconcertante. Literariamente, esto puede lograrse situando el relato en espacios lejanos, exóticos, utópicos o en épocas pasadas porque se consideran mejores.

II. VISIONES DE MUNDO.

Toda obra literaria presenta diversas visiones de la realidad, las que están asociadas al contexto y al propósito de la obra. Estas visiones de la realidad se reflejan en diferentes “tipos de mundo literarios” en que nos sumerge una obra. Algunos de ellos son:

1) Mundo Maravilloso.

Representa un mundo homogéneo en el cual todos los hechos narrados pertenecen a la cualidad de maravilloso. En este tipo de relatos se plantea el anhelo de un ser común por adquirir una categoría superior. Usualmente, el mundo maravilloso es asociado a los cuentos de hadas y es por esta estructura narrativa por la que se rige el mundo. Gracias a la estructura narrativa del cuento, los personajes del mundo maravilloso alcanzan su objetivo de avanzar a un nivel superior, ya sea convertirse en princesas, reinas, reyes, millonarios etc.
Los personajes de este mundo son, usualmente, duendes, hadas, halfing, orcos, brujas y todos aquéllos que surgen de la fantasía popular. El mundo maravilloso utiliza un narrador omnisciente que exige credibilidad a los lectores acerca de los hechos narrados.

Ejemplo.

Esta es la historia de cómo un Bolsón tuvo una aventura, y se encontró a sí mismo haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podría haber perdido el respeto de los vecinos, pero ganó… Bueno, ya veréis si al final ganó algo. La madre de nuestro hobbit particular… pero, ¿qué es un hobbit? Supongo que los hobbits necesitan hoy que se los describa de algún modo, ya que se volvieron bastante raros y tímidos con la Gente Grande, como nos llaman. Son (o fueron) gente menuda de la mitad de nuestra talla, y más pequeños que los enanos barbados. Los hobbits no tienen barba. Hay poca o ninguna magia en ellos, excepto esa común y cotidiana que los ayuda a desaparecer en silencio y rápidamente, cuando gente grande y estúpida como vosotros o yo se acerca sin mirar por dónde va, con un ruido de elefantes que puede oírse a una milla de distancia. Tienden a ser gruesos de vientre; visten de colores brillantes (sobre todo verde y amarillo); no usan zapatos, porque en los pies tienen suelas naturales de piel y un pelo espeso y tibio de color castaño, como el que les crece en las cabezas (que es rizado); los dedos son largos, mañosos y morenos, los rostros afables, y se ríen con profundas y jugosas risas (especialmente después de cenar, lo que hacen dos veces al día, cuando pueden). Ahora sabéis lo suficiente como para continuar el relato. (J.J.R. Tolkien: El Hobbit)

2) El mundo Fantástico.

El relato comienza presentándose en un mundo realista –cotidiano, después aparece un acontecimiento sobrenatural. Este fenómeno extraño puede ser explicado por causas naturales o sobrenaturales. La posibilidad de vacilar entre ambas es la que crea el efecto fantástico. El narrador – personaje es de uso frecuente . El fenómeno sobrenatural instala un enigma, una incertidumbre intelectual sobre el tipo de mundo que realmente vivimos. Se da el efecto de asombro y miedo frente al fenómeno que aparece como sobrenatural.

El mundo fantástico, esencialmente, no presenta resolución del conflicto, el enigma no se resuelve, no hay explicaciones lógicas ni racionales que aclaren su aparición, por lo cual puede mantenerse en la ambigüedad lo que genera un cuestionamiento del mundo realista. Sin embargo, hay novelas fantásticas que presentan resolución del conflicto, cuando explican el enigma a través de causas naturales, como al decir que el personaje era víctima de la locura y con ello dar resolución al enigma.
Los temas frecuentes en este tipo de mundo son: el motivo del doble , el motivo de los mundos comunicantes , las metamorfosis, la realidad dentro de la realidad, etc.

Ejemplo.

Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabía que no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita de ese sueño también lo habían alzado del suelo, también alguien se le había acercado con un cuchillo en la mano, a él tendido boca arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados entre las hogueras. (Julio Cortazar: La noche boca arriba)

3) El mundo cotidiano.
Estos relatos se caracterizan por mostrar la realidad lo más fielmente posible. Se reconocen por la descripción objetiva y detallada de los objetos, paisajes, acontecimientos y acciones en donde se desenvuelven los personajes.‎
El mundo representado se centra en lo regional y autóctono de un país., constituyéndose en un cuadro de costumbres. ‎
En Chile este tipo de relatos fue abundante a mediados del siglo XIX y hasta el tercer tercio del siglo XX ‎y muy vinculado al realismo posterior. ‎
Muchos relatos abarcan visiones del mundo rural, urbano, marítimo, minero, marginal y otros. Algunos autores representativos son: Baldomero Lillo con Subterra y Subsole; Mariano Latorre y Cuna de ‎Cóndores; Luis Durand con Frontera; Marta Brunet con Montaña Adentro, por mencionar a algunos.‎

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