Mundos ficticios posibles.
1. El mundo real.
Es el mundo del sentido común que impera en una época determinada y que sirve de referencia para la creación del mundo literario. La función que tiene el narrador es crear un mundo ficticio en el que los hechos narrados sean similares a los que ocurren en la realidad, eso quiere decir, tienen una secuencia lógica causa – efecto y se rigen por este sentido.
El mundo referencial depende de los límites que los convencionalismos sociales imponen en relación a los que es real y lo que es ficticio en un momento histórico determinado. Lo posible es un concepto relativo, que está determinado por la visión de mundo de la época, ya que lo que es real para una época, puede ser una idea imposible de concebir para otra.
Ejemplo.
“En el siglo XVII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Jean – Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos geniales como De Sade, Saint – Just, Fouché, Napoleón, etcétera, ha caído en el olvido, no se debe en modo alguno a que Greouille fuera de la zaga de estos hombres célebres y tenebrosos de altanería, desprecio por su semejantes, inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición se limitaban a un terreno que no deja huellas en la historia: al efímero mundo de los olores.” (Patrick Süskind: El perfume)
2. El Mundo Mítico.
Se denomina mito a los relatos de hechos fabulosos que se suponen acontecidos en el pasado remoto e impreciso y que intentan dar explicación a situaciones que no son fáciles de explicar a través de la lógica. Los temas usuales son grandes hechos heroicos que constituyen el fundamento y comienzo (textos fundacionales) de la historia de una comunidad o sociedad determinada. Los personajes son dioses o semidioses y los hechos sobrenaturales se generan gracias al poder sobrenaturales de éstos.
Los mitos tienen su comienzo cosmogónico, su espina dorsal heroica y final heroico. Predomina el narrador omnisciente lo que implica que el lector debe dar credibilidad a los hechos fabulosos que se narran.
Los temas frecuentes de este tipo de mundo son. Origen del hombre y de la creación; grandes hechos heroicos determinados por la intervención de los dioses.
Existen siete tipos de mitos: los cosmogónicos, que explican el origen del mundo; los geogónicos, que explican el origen de los dioses (ejemplo: Atenea nació de la cabeza de Zeus); los antropogénicos, que explican la aparición del ser humano; los etiológicos que explican el origen de los seres, las cosas, las técnicas, etc.; los morales, que explican la existencia del bien, del mal, etc.; los fundacionales, que explican la fundación u origen de las ciudades por voluntad de los dioses, por ejemplo, roma surgió por dos gemelos “Rómulo y Remo” que fueron amamantados por una loba, y por último tenemos los mitos escatológicos, que anuncian el futuro catastrófico de la humanidad en un futuro distante.
Ejemplo: Mito de la creación de los Anangú (pueblo australiano) En el Tiempo de los Sueños, en la época Tjukurpa, sólo había una vida sobre la tierra. Una vida inmóvil, representada por una masa embrionaria gigantesca, transparente, hecha de una amalgama de seres inacabados, replegados sobre sí mismos. Y estos proyectos de seres pertenecían cada uno a una especia animal o vegetal.
Impreso en una materia primigenia se encontraba todo el devenir de la Humanidad. ¡Todo El pasado, el presente y el futuro del mundo se hallaban allí latentes! “Aquel que salió de la nada y existe por sí mismo”, el llamado Ser Supremo, modificó esa masa. Esculpió con ella un cuerpo, brazos, manos, piernas y una cabeza. En una de las caras de la cabeza, practicó dos orificios para los ojos; formó la nariz. Hizo una hendidura para la boca y un agujero para el ano. Así fue como los entes inacabados fueron transformados en seres capaces de sostenerse en pié.
El Tjukurpa habla en términos de pasado y presente. Toda la tierra, incluyendo todo lo que hay y todo lo que vive sobre ella, fue creada durante el Tjukurpa y por el Tjukurpa. Ninguna montaña, valle, llanura, corriente de agua, existía anterior al Tjukurpa; nada había. Durante aquel tiempo, seres ancestrales en forma de humanos, animales y plantas viajaron a lo largo y ancho de la tierra y perpetraron hechos remarcables de creación y destrucción. Los viajes de aquellos seres son recordados y celebrados hoy, donde quiera que fueran. La memoria de sus actividades existe hoy en día en la forma de accidentes geográficos como en la montaña sagrada de Uluru.
3. Mundo Maravilloso.
Representa un mundo homogéneo en el cual todos los hechos narrados pertenecen a la cualidad de maravilloso. En este tipo de relatos se plantea el anhelo de un ser común por adquirir una categoría superior. Usualmente, el mundo maravilloso es asociado a los cuentos de hadas y es por esta estructura narrativa por la que se rige el mundo. Gracias a la estructura narrativa del cuento, los personajes del mundo maravilloso alcanzan su objetivo de avanzar a un nivel superior, ya sea convertirse en princesas, reinas, reyes, millonarios etc.
Los personajes de este mundo son, usualmente, duendes, hadas, halfing, orcos, brujas y todos aquéllos que surgen de la fantasía popular. El mundo maravilloso utiliza un narrador omnisciente que exige credibilidad a los lectores acerca de los hechos narrados.
Ejemplo.
Esta es la historia de cómo un Bolsón tuvo una aventura, y se encontró a sí mismo haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podría haber perdido el respeto de los vecinos, pero ganó… Bueno, ya veréis si al final ganó algo. La madre de nuestro hobbit particular… pero, ¿qué es un hobbit? Supongo que los hobbits necesitan hoy que se los describa de algún modo, ya que se volvieron bastante raros y tímidos con la Gente Grande, como nos llaman. Son (o fueron) gente menuda de la mitad de nuestra talla, y más pequeños que los enanos barbados. Los hobbits no tienen barba. Hay poca o ninguna magia en ellos, excepto esa común y cotidiana que los ayuda a desaparecer en silencio y rápidamente, cuando gente grande y estúpida como vosotros o yo se acerca sin mirar por dónde va, con un ruido de elefantes que puede oírse a una milla de distancia. Tienden a ser gruesos de vientre; visten de colores brillantes (sobre todo verde y amarillo); no usan zapatos, porque en los pies tienen suelas naturales de piel y un pelo espeso y tibio de color castaño, como el que les crece en las cabezas (que es rizado); los dedos son largos, mañosos y morenos, los rostros afables, y se ríen con profundas y jugosas risas (especialmente después de cenar, lo que hacen dos veces al día, cuando pueden). Ahora sabéis lo suficiente como para continuar el relato. (J.J.R. Tolkien: El Hobbit)
4. El mundo Utópico.
Con el término utopía (u=no; topos= lugar) nos referimos a la descripción de mundos ideales, estados imaginarios idealizados y perfectos. El nombre utopía se lo otorgó Santo Tomás Moro al escribir la obra del mismo nombre en la cual se describe la existencia de un estado ideal ubicado en un lugar isleño en el cual habría estado, supuestamente, al Atlántida.
En literatura se consideran novelas utópicas las que reúnen las características ya señaladas, además de:
a) contar con un narrador omnisciente que autentifica la verdad sobre los hechos sobrenaturales.
b) Existe un pacto, implícito, de credibilidad absoluta con el lector.
c) Algunos tópicos que permiten reconocer este mundo son “el locus amoenus” (paisajes idealizados, novela bucólica pastoril), la edad de oro, etc.
d) Puede presentarse la presencia de elementos maravillosos, siempre en el marco de la idealización.
Ejemplo de este mundo es el texto de San Agustín, “La Ciudad de Dios”
En que se trata de los tiempos en que florecieron los profetas
Las promesas que Dios hizo a Abraham (a cuya descendencia sabemos que pertenecen por la divina palabra, no sólo la nación israelita según la carne, sino también las naciones, según la fe), se van cumpliendo exactamente, como lo ha manifestado el discurso que va haciendo la Ciudad de Dios, conforme al orden de los tiempos.
Y por cuanto en el libro precedente llegamos hasta el reino de David, comenzaremos a proseguir desde él la relación de todos los sucesos que parecieren suficientes para esta obra, con los demás que se sigue.
Todo el tiempo transcurrido desde que el Santo Samuel principió a profetizar y consecutivamente, hasta que el pueblo de Israel fue conducido cautivo a Babilonia, y asimismo hasta que, según la profecía del Santo Jeremías, regresados a su tierra los israelitas al cabo de setenta años, se restauró la casa del Señor, todo éste tiempo es el de los profetas. Pues aunque el mismo patriarca Noé, en cuyos días pereció toda la tierra con el Diluvio universal, y otros antes y después de él, hasta la época en que comenzó a haber reyes en el pueblo de Dios, por algunas acciones que practicaron o sucesos que prefiguraron y predijeron pertenecen a la Ciudad de Dios y al reino de los Cielos, y con mucha razón los podemos llamar profetas, y más si observamos que algunos de ellos se llamaron así expresamente, como Abraham y Moisés, con todo, llamóse especialmente tiempo de los profetas aquel en que principió a profetizar Samuel, quien ungió por rey, según el orden de Dios, primeramente a Saúl, y reprobado éste, al mismo David, para que de su descendencia fuesen sucediendo los demás mientras conviniese.
Si intentase, yo referir todo lo que los profetas han vaticinado de Cristo, entre tanto Que la Ciudad de Dios, muriendo en los, miembros: que morían y naciendo en los que sucedían, ha ido discurriendo por estos tiempos, sería nunca acabar; lo primero, porque la Sagrada Escritura, aunque parece que mientras nos va exponiendo con orden los reyes, sus acciones; empresas y sucesos, se ocupa en referir como un historiador exacto las proezas y operaciones buenas y malas de éstos; no obstante, si auxiliado de la gracia del Espíritu Santo la consideramos, la hallaremos no menos, sino tal vez más solícita en anunciarnos los sucesos futuros que en referimos los pasados; y el intentar hallar este inescrutable arcano escudriñando, y averiguarle disputando, ¿qué operación, tan molesta y penosa sería, y cuántos volúmenes no exigiría? Bien lo, conocen los que medianamente quieran reflexionarlo.
Lo segundo, porque entre las mismas cosas que no hay duda son profecías, son tantas las de Cristo y del reino de los Cielos, que es la Ciudad de Dios, que, para declararlo circunstanciadamente sería necesario formar un tratado más extenso de lo que exige la pequeñez de ésta obra.
Por lo cual, si estuviere en mi arbitrio, moderaré la pluma y el estilo; de modo que, para cumplir con esta obra, siendo la voluntad de Dios, ni diga una sola expresión, que sobre, ni deje de decir lo que sea preciso. (San Agustín: La Ciudad de Dios, capitulo primero)
Otros ejemplos de mundos utópicos son. El génesis, donde se muestra el estado idealizado, de inocencia primaria en que viven Adán y Eva en el paraíso; La ciudad de oro (búsqueda del Dorado), etc.
Además bajo este mundo encontramos las distopías o antiutopías tales como las representadas en “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell o Rebelión en la Granja, también de Orwell. En este caso las novelas presentan la perdida del ideal, el quiebre de la utopía, manifestado en la decadencia de las sociedades que persiguieron alcanzar la perfección y el estado ideal.
5. El mundo Fantástico.
El relato comienza presentándose en un mundo realista –cotidiano, después aparece un acontecimiento sobrenatural. Este fenómeno extraño puede ser explicado por causas naturales o sobrenaturales. La posibilidad de vacilar entre ambas es la que crea el efecto fantástico. El narrador – personaje es de uso frecuente . El fenómeno sobrenatural instala un enigma, una incertidumbre intelectual sobre el tipo de mundo que realmente vivimos. Se da el efecto de asombro y miedo frente al fenómeno que aparece como sobrenatural.
El mundo fantástico, esencialmente, no presenta resolución del conflicto, el enigma no se resuelve, no hay explicaciones lógicas ni racionales que aclaren su aparición, por lo cual puede mantenerse en la ambigüedad lo que genera un cuestionamiento del mundo realista. Sin embargo, hay novelas fantásticas que presentan resolución del conflicto, cuando explican el enigma a través de causas naturales, como al decir que el personaje era víctima de la locura y con ello dar resolución al enigma.
Los temas frecuentes en este tipo de mundo son: el motivo del doble , el motivo de los mundos comunicantes , las metamorfosis, la realidad dentro de la realidad, etc.
Ejemplo.
Alcanzó a cerrar otra vez los párpados, aunque ahora sabía que no iba a despertarse, que estaba despierto, que el sueño maravilloso había sido el otro, absurdo como todos los sueños; un sueño en el que había andado por extrañas avenidas de una ciudad asombrosa, con luces verdes y rojas que ardían sin llama ni humo, con un enorme insecto de metal que zumbaba bajo sus piernas. En la mentira infinita de ese sueño también lo habían alzado del suelo, también alguien se le había acercado con un cuchillo en la mano, a él tendido boca arriba, a él boca arriba con los ojos cerrados entre las hogueras. (Julio Cortazar: La noche boca arriba)
6. El Mundo de la Ciencia Ficción.
Es un mundo en el cual se da la irrupción de lo fantástico en el mundo cotidiano, utilizando la ciencia como coartada para la fantasía. Lo verosímil del relato está dado por argumentos científicos, que cumplen un rol primordial en la trama de la historia. En este caso es la ciencia la que desplaza a la magia, ocupando su lugar, transformando la ficción fabulosa en ciencia ficción.
Los relatos están basados en la sociedad, usualmente en un futuro hipotético que aparece devastado por la guerra, la corrupción, los androides, etc. Ejemplos de estos mundos son: Final Fantasy, Yo robot, La guerra de los mundos, etc.
7. El mundo Legendario.
Este tipo de relato pertenece, inicialmente, a la tradición oral y anónima. En algunos casos se basa en hechos históricos; en otros, es producto de la fabulación popular en que es posible advertir rasgos fantásticos o maravillosos, por lo general, de raíz folclórica. El protagonista puede ser un personaje, un espacio misterioso o un acontecimiento. Gran parte de los poemas épicos más relevantes de la historia de la literatura, tienen como punto de partida una leyenda. Personajes que han dado origen a poemas épicos y que corresponden al mundo legendario es, por ejemplo, Rodrigo Díaz de Vivar.
Las biografías o vida de santos constituyen otro tipo de leyendas muy propio de la Edad Media.
En Chile el mundo de la leyenda es muy rico en relatos. Cabe mencionar, por ejemplo, El Caleuche (Chiloé)
8. EL MUNDO COTIDIANO
Estos relatos se caracterizan por mostrar la realidad lo más fielmente posible. Se reconocen por la descripción objetiva y detallada de los objetos, paisajes, acontecimientos y acciones en donde se desenvuelven los personajes.
El mundo representado se centra en lo regional y autóctono de un país., constituyéndose en un cuadro de costumbres.
En Chile este tipo de relatos fue abundante a mediados del siglo XIX y hasta el tercer tercio del siglo XX y muy vinculado al realismo posterior.
Muchos relatos abarcan visiones del mundo rural, urbano, marítimo, minero, marginal y otros. Algunos autores representativos son: Baldomero Lillo con Subterra y Subsole; Mariano Latorre y Cuna de Cóndores; Luis Durand con Frontera; Marta Brunet con Montaña Adentro, por mencionar a algunos.
9. El mundo de lo Real Maravilloso.
Lo maravilloso es expresión de la realidad hispanoamericana. El término se aplica como equivalente a realismo mágico, tipo de narrativa hispanoamericana que crea un nuevo realismo en que se considera al hombre y su entorno inmersos en un mundo donde la magia, el milagro y la superstición de funden con la realidad y funcionan como un mismo elemento, por lo que no causan extrañeza. Los hechos extraordinarios son parte del mundo, las fuerzas de la naturaleza coexisten con la lógica del ser humano y son perfectamente compatibles. Escritores como Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez o Juan Rulfo adoptan de las vanguardias europeas la superación de prejuicio racionalista que concibe la realidad solo desde la lógica y la razón.
Ejemplo:
“Entonces el negro viejo, que no se había movido, hizo gestos extraños, volteando su cayado sobre un cementerio de baldosas.
Los cuadrados de mármol, blancos y negros volaron a los pisos, vistiendo la tierra. Las piedras con saltos certeros, fueron a cerrar los boquetes de las murallas. Hojas de nogal claveteadas se encajaron en sus marcos, mientras los tornillos de las charnelas volvían a hundirse en sus hoyos, con rápida rotación. En los canteros muertos, levantadas por el esfuerzo de las flores, las tejas juntaron sus fragmentos, alzando un sonoro torbellino de barro, para caer en lluvia sobre la armadura del techo. La casa creció, traída nuevamente a sus proporciones habituales, pudorosa y vestida. La Ceres fue menos gris. Hubo más peces en la fuente. Y el murmullo del agua llamó begonias olvidadas.
El viejo introdujo una llave en la cerradura de la puerta principal, y comenzó a abrir ventanas. Sus tacones sonaban a hueco. Cuando encendió los velones, un estremecimiento amarillo corrió por el óleo de los retratos de familia, y gentes vestidas de negro murmuraron en todas las galerías, al compás de cucharas movidas en jícaras de chocolate.
Don Marcial, el Marqués de Capellanías, yacía en su lecho de muerte, el pecho acorazado de medallas, escoltado por cuatro cirios con largas barbas de cera derretida
III
Los cirios crecieron lentamente, perdiendo sudores. Cuando recobraron su tamaño, los apagó la monja apartando una lumbre. Las mechas blanquearon, arrojando el pabilo. La casa se vació de visitantes y los carruajes partieron en la noche. Don Marcial pulsó un teclado invisible y abrió los ojos.” (Alejo Carpentier: Viaje a la semilla)
10. Mundo Onírico.
Los relatos de carácter onírico surgen como una nueva forma de ver y representar la realidad. Emerge una concepción que se vuelca al interior del hombre, al hombre con sus problemas existenciales, la soledad, la angustia, la incomunicación, para desde allí entender mejor la verdad de su existencia, la realidad y la irrealidad.
Esta nueva visión abandona el mundo ordenado según la ley de causa y efecto, para transformarse en un mundo confuso, inestable, contradictorio, cambiante, inesperado, gobernado por la interioridad, de la cual proceden el sueño, los instintos y las intuiciones. Abunda el sentimiento de extrañeza, ya que el mundo se configura a partir de lo cotidiano, existiendo un elemento que hace que se rompa con la lógica y que el individuo cuestione los espacios reales de los imaginarios, generando confusión y caos, propios de los sueños o de los estados más profundos del subconsciente del ser humano.
La escritora chilena María Luisa Bombal es una clara exponente de este tipo de mundo, donde no se sabe qué es realidad y qué es sueño.